• Asunción Cueva s/n y Rio Motolo, Shell, Canton Mera, Provincia Pastaza.

Carta de Información – Junio 2026

Queridos amigos e intercesores:

Grupo de jóvenes voluntarios junto a una habitante local en medio de labores agrícolas comunitarias.

El verano es también tiempo de viajes. Es una oportunidad para conocer a otras personas. Podemos ir a hoteles —con planes todo incluido, con nuestra propia comida, nuestra cerveza habitual y con el derecho a reclamar si el servicio no es bueno—. O bien, podemos optar por conocer otras culturas conviviendo directamente con la gente del lugar. Jesús mismo nos dio el ejemplo: su primer viaje con los discípulos fue cruzando el mar de Galilea, donde casi perecen en medio de una tormenta. Nadie suele navegar de noche en medio de ese lago. Y luego, al llegar a «tierra extranjera», donde se criaban cerdos, un hombre endemoniado se les acercó de forma amenazante. Más adelante, ese mismo hombre ya sanado convocó a las multitudes para el siguiente encuentro con Jesús, ocasión en la que más de 4.000 personas fueron alimentadas. Esa es la estrategia misionera de Jesús, en la que los discípulos también participan activamente. Quien conoce de cerca a personas de otras culturas va despojándose de posturas radicales y egoístas. La Biblia lo describe como «transformar un corazón de piedra en un corazón de carne». Quienes parecían enemigos se convierten en personas amadas por Dios. Esta es la labor misionera práctica de hoy: una época en la que la gente viaja con frecuencia y personas de otros países vienen a vivir entre nosotros. Estas vivencias pueden conducir, por un lado, al rechazo, al levantamiento de muros y al aislamiento; o, por el otro, a una convivencia renovada en una Iglesia cada vez más global e internacional.

El botiquín de la selva con su encargado

Esta experiencia transformadora la está viviendo actualmente la familia Morse. Jessica y Stephen estuvieron durante unos días colaborando en Shell junto a un grupo de jóvenes de su congregación en Estados Unidos. Además de labores de pintura y otros trabajos prácticos de mantenimiento, limpiaron y desbrozaron un pequeño terreno donde, junto a una mujer indígena experimentada, implementaron un huerto de plantas medicinales. Deseamos aprender del conocimiento ancestral y tradicional de la gente local para enriquecer nuestra labor médica. Asimismo, este viaje representa un paso fundamental para que la familia Morse consiga el respaldo y sustento necesario en su país de origen, con miras a unirse pronto junto a sus cuatro hijos al equipo del Hospital Shell.

El Dr. Jacob Bezemer acaba de regresar de una visita de supervisión médica a una de las farmacias comunitarias en el interior de la selva. Las comunidades de esas zonas carecen de un acceso real a las medicinas; cuando alguien enferma y necesita tratamiento, a menudo cualquier persona les vende cualquier producto a precios desorbitados. En la comunidad de Wiririma, un promotor de salud debidamente capacitado administra un botiquín básico que el Dr. Bezemer abastece periódicamente y supervisa en su manejo financiero. De esta manera, se dispone de medicamentos esenciales seleccionados para verdaderas emergencias médicas, a la vez que el encargado percibe un modesto sustento por su labor, todo bajo acompañamiento médico y revisión de registros. Aunque en el pasado este sistema enfrentó dificultades, hoy funciona de forma cada vez más ordenada y estable. El objetivo es consolidar una red de estos botiquines comunitarios en la selva. La selva hace mucho tiempo dejó de ser un entorno aislado, y nuestro llamado cristiano es responder al sufrimiento y las necesidades de su gente, protegiendo especialmente a los más vulnerables: los niños y los ancianos.

Este año recibimos nuevamente en Shell a colaboradores y voluntarios extranjeros: jóvenes que realizan pasantías en el área médica, en apoyo técnico/práctico o en sistemas e informática. Es un tiempo de aprendizaje valioso para sus vidas, con el propósito de que lleven en el corazón la causa del Hospital Shell de vuelta a sus países. Este vínculo internacional es indispensable tanto para el sostenimiento espiritual en oración como para la ayuda económica de la obra. Necesitamos cultivar nuevas amistades para la misión.

Parte de la familia Morse con los jóvenes y la Dra. Santos

Como antiguos directores, un asunto que nos preocupa profundamente es el fondo de reserva y jubilación para el personal nacional. En América Latina rigen normativas laborales específicas: el empleador debe otorgar al trabajador al concluir su relación laboral un valor que depende de sus años de servicio y de su último salario, concebido como un respaldo económico para su retiro o jubilación patronal. En caso de despido intempestivo, esta suma es considerablemente más alta. Hace cuatro años, Eckehart y Klaudia entregamos la dirección del hospital dejando constituido un respaldo financiero suficiente con el cual, en teoría, se habría podido liquidar conforme a la ley a todo el personal si hubiese sido necesario. Lamentablemente, dicho fondo se fue agotando debido a decisiones administrativas posteriores de la dirección. Aunque el hospital ha logrado mantenerse a flote, hoy resulta urgente volver a constituir esta reserva, una meta que el hospital no puede alcanzar únicamente con sus propios recursos. Agradecemos de antemano su continuo respaldo y, sobre todo, sus fieles oraciones por este hospital, donde los cambios de personal son constantes.

Mientras se pintan las paredes, el bebé puede observar

El equipo del Hospital Shell

Eckehart y Klaudia Wolff

Donaciones a:

Fundación Misión Cristiana de Salud

Shell, Pastaza

Banco Internacional CC 653572  BINTECEQ RUC 1691716704001.