Queridos amigos,

La carta informativa de este mes tiene un tema especial y un formato diferente. Hoy queremos contarles sobre nuestros pacientes que no pueden pagar su cuenta médica. Ellos también necesitan de nuestra ayuda. Para ello contamos con un fondo social que amortigua estos costos. Sin embargo, cada paciente debe aportar algo, porque una medicina que no cuesta nada carece de valor ante los ojos de estas personas.
Como siempre, se trata de seres humanos que han caído en una situación difícil debido a las «circunstancias». No podemos simplemente hacer desaparecer esas circunstancias. Ayudamos a los pacientes para que puedan sobrellevar sus vidas de la manera más autónoma posible. Con frecuencia sabemos que con medicamentos por sí solos las cosas no van a mejorar. No podemos cambiar sus circunstancias, pero queremos sembrar señales que hagan presente el Reino de Dios en sus vidas. Ellos o sus padres nos han dado su autorización para compartir sus historias de vida, incluso con fotografías.
Los shiwiar son una pequeña nacionalidad indígena de la selva ecuatoriana. Algunos todavía hablan su propio idioma, aunque cada vez más han adoptado el kichwa o el shuar. Ian Enoc Kunchichuy Santi tiene dos meses de edad, es el menor de 10 hermanos y es un shiwiar de Canbantza, a 45 minutos de vuelo desde Shell. Lo trajeron a nuestro hospital por dificultades respiratorias que persistían desde hacía dos semanas. Cuando un niño en este estado llega a consulta con nosotros, por lo general ya ha pasado por muchos intentos de tratamiento con poco o ningún éxito. Unos padres con diez hijos ya no se alarman con tanta facilidad; además, dejar a los otros nueve hijos en casa al cuidado de familiares requiere planificación y gran sacrificio. Quizá algunos de los hermanos ya han fallecido. Tras recibir la atención médica necesaria, fue dado de alta feliz y con buena salud.

Magdalena María Ushigua Manya, de 96 años, también proviene de la selva adentro, de Conambo. Es una de las pocas personas sápara, una pequeña minoría indígena de la cual ya muy pocos hablan su idioma originario. Allí también ocurre, de forma silenciosa, una ruptura histórica: culturas enteras que se van diluyendo en otras. La paciente ya no puede caminar debido a la deformidad de sus pies, ya sea por accidentes pasados o por secuelas de desgaste articular. Una intervención quirúrgica está fuera de discusión; la paciente ya ha aceptado esa realidad. Además, dio a luz a muchos hijos a lo largo de su vida y actualmente padece de una cistitis crónica. En este caso tampoco resistiría un procedimiento quirúrgico. Se le inició tratamiento farmacológico y recibió una de nuestras «sillas de ruedas»: las conocidas sillas plásticas blancas montadas sobre una estructura con ruedas. Con ella puede desplazarse en casa y su familia puede empujarla cuando sea necesario. Ahora puede salir de su hogar y ya no permanece en soledad dentro de su choza; vuelve a participar en la vida comunitaria del pueblo, lo cual es de enorme valor para ella.
Galo Bolívar Santi Escobar y Martha Escobar Santi son creyentes de la selva que viven de la agricultura y tienen 10 hijos. Ella vino a consulta por sangrado nasal (epistaxis) y debilidad general. ¿Es este motivo suficiente para una internación hospitalaria? El diagnóstico confirmó leishmaniasis, una infección tropical transmitida por la picadura de un insecto. Esta afección genera una úlcera que puede destruir lentamente el tabique nasal. El tratamiento debe iniciarse a tiempo y es prolongado. Afortunadamente, logró curarse.
Su esposo también recibió sus medicamentos para los dolores articulares. Ambos salieron de Shell profundamente agradecidos y felices. Jamás habrían podido conseguir estas medicinas en su comunidad de residencia.

Ailany Fernanda Gualinga Armas tiene 4 meses de edad. Su joven madre soltera vive en el asentamiento de Té Zulay, una antigua plantación de té que fue invadida hace años. Allí se han radicado miles de personas, en su mayoría procedentes del interior de la selva. Gracias a la presión social, hoy se está dotando a ese sector de caminos y energía eléctrica, aunque el agua potable y el alcantarillado todavía brillan por su ausencia. Es un lugar donde conviven personas en condiciones precarias y donde muchas veces impera la ley del más fuerte. ¿Por qué vive allí esta mujer? ¿Con qué soñaba al llegar con su criatura? ¿Dónde está el padre del bebé? Son preguntas y más preguntas que no podemos plantear cuando una madre llega de emergencia con un lactante ardiendo en fiebre alta y con vómitos. Sin embargo, también es imprescindible abordar la realidad de su entorno personal; y para eso está el acompañamiento pastoral y espiritual.
María José Montesdeoca tiene hoy 29 años y es la mayor de una familia desintegrada. Vive en la misma casa con su abuela y un tío. Su madre desapareció de su vida hace mucho tiempo y su padre falleció cuando ella era pequeña. Sin lograr estabilidad en su vida, cayó en el consumo de drogas (marihuana). Llegó a nuestro servicio médico a causa de vómitos, mareos y decaimiento general. Pronto se evidenció que la raíz del problema era el consumo de sustancias. Fue derivada a nuestro equipo de psicología. Como es natural, una situación así no se soluciona con unas cuantas pastillas. Ella ha encontrado nuevas fuerzas y ánimo para salir adelante, y continuamos acompañándola. El desenlace de su proceso sigue abierto, como sucede con casi todos los pacientes en esta condición.
Silla de ruedas adaptada con asiento plástico blanco sobre estructura metálica (la que fue entregada a doña Magdalena María Ushigua Manya para su movilidad comunitaria).
Todas estas personas comparten algo en común: no podían pagar la totalidad de sus gastos médicos. Para ellos disponemos de un fondo social llamado «fondo amor». Este fondo se alimenta de los ingresos de nuestros médicos y resulta vital para la supervivencia y salud de tantos pacientes. De manera complementaria, en ocasiones también destinamos recursos del fondo general de donaciones. Muchas gracias a todos por su fiel respaldo a la obra del Hospital Shell. Con todo, aún más importante que las medicinas es la oración que amigos de todo el mundo levantan por estos pacientes. ¡Nuestro sincero agradecimiento a este gran círculo de amigos!
El Equipo de Shell
Eckehart y Klaudia Wolff
Donaciones a:
Fundación Misión Cristiana de Salud
Shell, Pastaza
Banco Internacional CC 653572 BINTECEQ RUC 1691716704001.

