• Asunción Cueva s/n y Rio Motolo, Shell, Canton Mera, Provincia Pastaza.

Carta de Información – Febrero 2025

Estimados amigos, la historia de la creación en la Biblia nos enseña que el hombre fue creado para labrar la tierra, para ser creativo, para organizar, para ejecutar nuevas ideas con lo que Dios le había dado. 

En los últimos años hemos intentado implementar esto en el Hospital Shell. El trasfondo de nuestra historia es especial. Las instalaciones en donde estamos actualmente fueron conocidas como el primer Hospital en las tierras amazónicas del Ecuador, esto tuvo como base la obra ministerial de los 5 mártires en enero de 1956 con los huahuranis, un poco más de 50 años de lo que hoy todavía es conocido como el Hospital Vozandes del Oriente, este Hospital cerro y dio origen a un nuevo comienzo.

Los hospitales fundados por cristianos existen desde hace más de mil años, y en los tiempos modernos se han establecido por todo el mundo.  En la mayoría de estos Hospitales se evidencian dos cambios: han crecido, se han especializado y se han convertido en instituciones cada vez más reconocidas brillando científicamente, sin embargo, con el paso de los años el aspecto espiritual que inspiró a su creación queda en segundo plano.

Muchos de estos Hospitales incluyen en sus nombres términos como Bautistas, Metodistas, Católicos, Evangélicos y en algunos casos, se destacan con grandes anuncios en los aeropuertos y otros espacios. Es evidente que en la mayoria de estos casos, el nombre de la institución hace referencia principalmente a su origen o historia, más que a su orientación actual. Sin embargo ¿Es un factor verdaderamente decisivo la medicina científica?,  ¿la competencia de sus especialistas y aspectos profesionales es lo que realmente los distinguen?, con ese objetivo muchas de estas instituciones han evolucionado para convertirse en centros de excelencia médica, aunque en algunos casos, a costa de dejar sus objetivos misioneros a un lado. Aun así, no se puede ignorar que en varias de estas instituciones todavía operan equipos de pastores que desempeñan un papel fundamental. Su labor, sigue siendo valorada por pacientes y familiares, ya que brindan apoyo espiritual, acompañamiento y contención en momentos difíciles. Su presencia es solicitada y reconocida como parte del compromiso integral con el bienestar de quienes acuden en busca de atención médica.

Esta historia se repite en varias partes del mundo, cada vez hay menos hospitales que cumplen este legado y el deseo de fundar nuevos, parece estar disminuyendo. ¿Por qué ocurre esto? La era de los grandes movimientos misioneros internacionales está cambiando hacia pequeños movimientos, a menudo sólo de ayuda local a través de encuentros personales. Estos movimientos, aunque valiosos, no logran consolidarse en algo estable, solo son objetivos momentáneos, su impacto se limita a brindar asistencia que tal vez alivie el dolor, pero sin la continuidad necesaria para establecer un sistema de atención médica integral y duradero.

Las instituciones existentes dependen en su mayor parte de la ayuda del exterior, tanto en el personal como en el financiamiento. En el pasado, obtener los permisos de trabajo para la salud en un ámbito misionero era sencillo. Los médicos extranjeros en el Ecuador les resultaba fácil trabajar en zonas rurales, siempre y cuando no sea con fines de lucro, sin embargo, esto ahora ha cambiado. Los títulos deben ser reconocidos por el estado, un requisito que se aplica a nivel mundial. Como consecuencia, vemos a menos misioneros profesionales de la salud que quieren someterse a este proceso que a menudo lleva años, y así, lo que en el pasado representaba un ahorro en salarios por médicos misioneros en un hospital, ahora ya no está disponible. ¡Vivimos ante una disminución significativa en la disponibilidad de médicos misioneros internacionales! Esto significa que para el Hospital se mantenga, debe contratar a personal local, lo que incrementan los costos operativos. Sin suficientes recursos, muchas de estas instituciones enfrentan dos posibles escenarios: cerrar por falta de financiamiento o continuar dependiendo permanentemente del apoyo de donantes extranjeros. Debo aclarar que esto no es una crítica a los hospitales misioneros en general. Cada situación es única y conllevan a desafíos propios. Sin embargo, ¡¡¡El sistema de asistencia médica misionera está cambiando, pero no a nuestra manera!!!

Con esto en mente, regresamos a Shell. En el año 2013, el Hospital Vozandes del Oriente cerro sus puertas, nosotros tomamos la posta y abrimos el Hospital con un nuevo nombre: “Hospital Shell”. Desde el principio el

objetivo fue ser: UN HOSPITAL

MISIONERO BAJO GESTIÓN NACIONAL Y FINANCIERAMENTE INDEPENDIENTE A LARGO PLAZO.

Oración del equipo en la capilla y el pasillo

El comienzo fue duro. Tuvimos que comprar los restos del antiguo hospital, pagar el alquiler y luego asumir un contrato de compra por más de 4 años. Hemos reformado completamente el edificio, se ha comprado algunos equipos médicos que en su tiempo se dio algunos inconvenientes, sin embargo, hemos aprendido de los errores. 

Muchos nuevos requisitos gubernamentales se han vuelto más estrictos, lo que siempre representa nuevos retos.  A excepción del Dr. Bezemer, el único misionero del exterior del equipo, todo el personal está en nómina, No obstante, sus salarios no pueden compararse con los de los hospitales estatales, lo que ha llevado a que algunos empleados opten por trasladarse a sectores más lucrativos.

Después de dos comienzos no positivos, hoy contamos con un buen liderazgo espiritual y administrativo. La mayoría de los empleados apoyan al hospital por convicción y proclaman su fe en la práctica diaria, sin embargo ellos necesitan de nuestras oraciones constantes para que no pierdan el enfoque, ya que la situación del país no es fácil: inundaciones, sequías, cortes de luz, inestabilidad política, alta tasa de criminalidad y batallas entre bandas de narcotraficantes. Además, la economía se ha visto afectada por la ausencia de turistas, que representaba una importante fuente de ingresos para el país y las repetidas huelgas mayormente orquestadas por parte de los grupos indígenas, muchas veces violentas y con trasfondos políticos. Quienes pueden prefieren salir del país y buscar trabajo en el extranjero. 

Por eso el Hospital Shell es algo muy especial: todavía necesitamos donaciones  PERO: 

– Nuestra casa de huéspedes internacional pronto estará lista con muchas camas para huéspedes. Listo para un intercambio internacional con visitantes a corto plazo.  – A finales de febrero se renovarán nuestros quirófanos para que podamos volver a obtener el permiso del Ministerio de Sanidad.  – Aún queda un poco para liquidar la última cuota del terreno de la antigua radio. – Los ingresos de los pacientes son actualmente estables y aumentan constantemente.  – Después de una larga preparación, la familia Morse de Estados Unidos está lista para venir como misioneros a fin de año, lo que fortalecerá a nuestro equipo, aunque todavía necesitan el reconocimiento ecuatoriano de sus títulos con el año rural. Pero su llegada será una gran ayuda y anima al equipo.

El año 2025 es el momento en el que se decidirá cuándo el Hospital Shell será verdaderamente autosuficiente. De vez en cuando se estropea un aparato, hay que volver a reparar el tejado de una casa…  Necesitamos un mejor colchón financiero para tiempos de necesidad, que seguramente volverán. 

Oremos por este milagro, para que seamos menos dependientes de la ayuda externa. 

En 2013, los Wolff sintieron el llamado a seguir trabajando en Shell. El camino hasta ahora ha sido difícil. Pero Dios es fiel y estamos seguros de que este era el objetivo de Dios a largo plazo: un lugar de encuentro internacional que sea financieramente autosuficiente y que sea sal y luz para esta región y mucho más allá. Nuestro equipo de empleados mantiene esta reputación.  Gracias a todos los que participan, especialmente en la oración.

Clases de limpiar de los dientes por la Dra. Mercy Batallas

El equipo del Hospital Shell

Eckehart y Klaudia Wolff

Donaciones a:   

Fundación Misión Cristiana de Salud

Shell, Pastaza

Banco Internacional

CC 653572  BINTECEQ          

RUC 1691716704001